Este lunes, a los 88 años, falleció el Papa Francisco, quien dejó un legado de transformación y apertura para la Iglesia Católica. Durante su pontificado, el Papa argentino no solo impulsó reformas internas, sino que también internacionalizó aún más la Iglesia, llevándola a representar una diversidad geográfica mucho más amplia, con especial énfasis en países fuera de Europa.

Tras su último consistorio, celebrado recientemente, el Papa Bergoglio nombró al 80% de los cardenales que participarán en el cónclave que, en las próximas semanas, se llevará a cabo en la Capilla Sixtina para elegir a su sucesor. Con esta decisión, se ha reconfigurado profundamente el Colegio Cardenalicio, con 252 purpurados, 135 de los cuales son menores de 80 años y, por tanto, electores. Este número marca un récord histórico, pues nunca antes se había alcanzado una cifra tan alta de cardenales electores. Las normas tradicionales establecen un límite de 120 cardenales electores, por lo que este cónclave será, sin lugar a dudas, el más numeroso de la historia.

Sin embargo, más allá de los números, la composición del nuevo colegio cardenalicio revela una Iglesia con un rostro más global. Por primera vez, regiones como Mongolia, Lesoto, Albania, Timor Oriental, Irán y Argelia tendrán representación en el cónclave. En total, 24 cardenales latinoamericanos podrán participar, un número considerable, aunque todavía inferior a los 55 cardenales europeos.

Italia sigue siendo el país con la mayor representación, pero su peso relativo ha disminuido en comparación con años anteriores. En 2013, cuando se eligió al Papa Francisco, 28 cardenales italianos formaban parte del Colegio Cardenalicio, hoy esa cifra ha caído a 18.

El Papa Francisco también ha rediseñado la geopolítica eclesial durante su papado, favoreciendo la presencia de cardenales de continentes fuera de Europa. El continente asiático, por ejemplo, ha visto un crecimiento notable: de 9 cardenales en 1978 a 25 en la actualidad. En África, el número de cardenales también ha aumentado, pasando de 11 a 18.

En cuanto a España, ocupa el tercer lugar en número de cardenales, con un total de 13, solo superado por Italia y Estados Unidos. Sin embargo, solo 5 de estos cardenales pueden participar en la elección del nuevo Papa, pues son menores de 80 años. Entre los cardenales españoles electores se encuentran figuras como el arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, y el arzobispo de Madrid, José Cobo, entre otros.

En América Latina, se destacan cardenales como el mexicano Francisco Robles Ortega, el cubano Juan de la Caridad García Rodríguez, y varios argentinos, entre los cuales se encuentran el prefecto del Dicasterio de la Doctrina de la Fe, Víctor Manuel “Tucho” Fernández, y el arzobispo de Córdoba, Ángel Sixto Rossi.

El Papa Francisco, con sus nombramientos, ha asegurado que el Colegio Cardenalicio sea un reflejo más fiel de la Iglesia global, compuesta por un amplio espectro de naciones, tradiciones y perspectivas. La diversidad de este cuerpo electoral es una clara muestra del camino que el Papa Francisco trazó para una Iglesia más inclusiva y universal.

El cónclave que elegirá al sucesor de Francisco será, sin lugar a dudas, un acontecimiento histórico que marcará el futuro de la Iglesia Católica en el siglo XXI.

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