El senador demócrata Chris Van Hollen aseguró en una entrevista con el medio estadounidense ABC News que su interés en el caso del salvadoreño Kilmar Ábrego García no radica en una defensa personal, sino en el principio constitucional del derecho al debido proceso. Las declaraciones del legislador llegan pocos días después de haber visitado El Salvador, donde se reunió con Ábrego tras su traslado desde el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT).
«No estoy defendiendo al hombre, estoy defendiendo los derechos de este hombre al debido proceso… porque, si se lo quitamos, lo ponemos en peligro para todos los demás», expresó Van Hollen, en una entrevista emitida este domingo. El senador enfatizó que hasta el momento no ha visto ninguna evidencia concreta que vincule a Ábrego con la pandilla MS-13 ni con actividades consideradas terroristas.
Durante su estancia en El Salvador, Van Hollen intentó sin éxito visitar el CECOT el pasado Jueves Santo. Horas más tarde, según su testimonio, recibió una llamada en la que se le notificó que Ábrego sería llevado al hotel donde se hospedaba. La reunión, según relató, se llevó a cabo junto a la piscina del recinto, en un entorno que —en sus palabras— buscaba mostrar “una imagen idílica”, pese al contexto de la visita. “Querían que pareciera que estábamos en el paraíso”, comentó.
En el encuentro, Ábrego García relató al senador estadounidense que su arresto y reclusión fueron traumáticos, especialmente al haber sido capturado frente a su hijo de cinco años, quien padece autismo.
La reunión cobró notoriedad luego de que el presidente salvadoreño Nayib Bukele publicara en redes sociales una fotografía del encuentro, insinuando que los involucrados estaban tomando “margaritas” junto a la piscina, junto con una bandeja decorada con cerezas. La imagen fue interpretada como un intento de minimizar la gravedad del caso o presentar un enfoque irónico ante la visita del legislador estadounidense.
Van Hollen rechazó este tipo de representaciones y reafirmó que su prioridad es defender los principios legales básicos de la Constitución estadounidense. “La idea de que no se pueden defender los derechos de las personas bajo la Constitución y luchar al mismo tiempo contra la MS-13 y la violencia de pandillas es una idea muy peligrosa”, advirtió.
El caso de Kilmar Ábrego continúa siendo un punto de fricción en la política migratoria de Estados Unidos, especialmente por la estrategia de deportaciones sumarias implementada durante la administración del expresidente Donald Trump, y los cuestionamientos sobre la legalidad y ética de enviar personas a cárceles extranjeras sin un juicio previo.