Hoy, millones de estadounidenses acudirán a las urnas para decidir si Kamala Harris se convierte en la primera mujer presidenta de los Estados Unidos o si Donald Trump recupera las llaves de la Casa Blanca por segunda vez, en una de las elecciones más polarizadas y esperadas de la historia reciente.
La contienda entre la vicepresidenta demócrata y el expresidente republicano ha llegado a su punto culminante, pero, a medida que los centros de votación abren sus puertas desde las primeras horas de la mañana, sigue sin saberse cuándo se conocerá el resultado final. Más de 80 millones de personas votaron anticipadamente, lo que promete una jornada de votación reñida y una posible espera extendida hasta conocer al ganador.
Harris: «Cada Voto Cuenta»
En su último mitin antes de la elección, celebrado en Pensilvania, Harris apeló a la unidad y al cambio, destacando que las elecciones de hoy representan la oportunidad de «pasar página a una década de política guiada por el miedo y la división». Con un discurso centrado en la defensa de los derechos civiles, la inmigración y los intereses de la clase media, la vicepresidenta demócrata hizo hincapié en que «cada voto cuenta» y que este es un momento crucial para el país.
Con un programa electoral centrado en la justicia social y económica, Harris se ha presentado como una candidata dispuesta a ofrecer un cambio con firmeza frente a la inmigración ilegal, un fortalecimiento de los derechos de la clase media y la defensa del derecho al aborto, un tema clave en su campaña. Harris ha buscado captar tanto a votantes demócratas tradicionales como a moderados republicanos, con un enfoque pragmático y centrado en la unidad nacional.
Trump: Llamado a «Nuevas Cimas de Gloria»
Por su parte, Donald Trump ha cerrado su campaña con un mensaje de renovación y promesas de restaurar el poder de Estados Unidos. En su mitin final en Michigan, un estado clave, Trump habló de llevar a la nación a nuevas «cimas de gloria» y una «edad de oro». El expresidente repitió el mismo discurso que lo catapultó a la Casa Blanca en 2016 y lo mantuvo en la arena política en 2020, presentándose una vez más como un «antisistema» dispuesto a desafiar las élites de Washington.
La lucha contra la inmigración ilegal sigue siendo uno de los pilares de su campaña, con un discurso agresivo sobre la «invasión» de migrantes irregulares, a quienes califica de «terroristas» y «violadores». Además, Trump ha mantenido un tono divisivo, recurriendo a descalificaciones hacia Harris y sus seguidores. Durante la campaña, la tensión verbal fue palpable, con Trump llamando a Harris «lunática radical de izquierda» e «incompetente», mientras ella le respondió tildándolo de «fascista».
Una Noche Electoral Larga y Tensa
Con una gran incertidumbre sobre quién prevalecerá, la noche electoral promete ser larga. Los resultados en siete estados clave –que aún están empatados en las encuestas– determinarán el ganador. Mientras tanto, otros estados parecen seguir la tendencia tradicional, dividiéndose entre demócratas y republicanos.
Es importante recordar que, en Estados Unidos, no basta con ganar el voto popular para convertirse en presidente. El verdadero objetivo es alcanzar el número mágico de 270 votos en el Colegio Electoral, compuesto por 538 electores, quienes deben reflejar la voluntad del pueblo, pero no de manera directa. En los 48 estados y el Distrito de Columbia, el sistema de «el ganador se lleva todo» significa que el candidato que gane la mayoría de los votos populares en cada estado recibe todos los votos electorales de ese estado, salvo en Maine y Nebraska, que asignan votos de manera proporcional.
Impacto Global y Nacional
Más allá de las fronteras de EE.UU., el mundo observa con ansiedad el desenlace de estas elecciones. El resultado tendrá repercusiones globales, desde los conflictos en Oriente Medio hasta la guerra en Ucrania, sin olvidar el debate sobre el calentamiento global, tema que Trump considera una «falacia». En el ámbito comercial, el magnate ha prometido imponer aranceles de hasta el 25% a México y China, buscando «recuperar» las empresas para EE.UU. en medio de su retórica agresiva contra la inmigración y el comercio internacional.
Con un país profundamente dividido, los comicios de 2024 se presentan como una prueba definitiva de la dirección que tomará Estados Unidos en los próximos años.