Con las elecciones presidenciales de 2024 acercándose, un escenario de empate entre los principales candidatos, Donald Trump y Kamala Harris, es una posibilidad teórica que ha sido considerada, aunque no necesariamente probable. Sin embargo, en un sistema tan competitivo como el de Estados Unidos, con un total de 538 votos en el Colegio Electoral, la probabilidad de un empate, aunque pequeña, sigue siendo un factor a tener en cuenta. En la historia de EE.UU., solo ha ocurrido un empate en el Colegio Electoral, en el año 1800, entre Thomas Jefferson y Aaron Burr, lo que dio lugar a la primera “elección contingente” de la nación.
¿Qué implicaría un empate en el Colegio Electoral?
Para ganar la presidencia de Estados Unidos, un candidato debe obtener al menos 270 votos del Colegio Electoral. Sin embargo, un empate de 269-269 es posible bajo ciertas circunstancias, y es un escenario que los analistas políticos han considerado para las elecciones de 2024.
Un ejemplo de cómo podría ocurrir un empate en 2024 sería si la vicepresidenta Kamala Harris, la candidata demócrata, gana los estados clave de Wisconsin, Michigan, Arizona y Nevada (todos los cuales fueron ganados por Joe Biden en 2020), y obtiene un solo voto electoral en Nebraska, pero pierde estados como Pensilvania y Georgia. En este escenario, tanto Harris como Trump tendrían 269 votos electorales cada uno, lo que provocaría un empate.
Este tipo de empate también podría verse influenciado por los votos individuales de Maine y Nebraska, que otorgan dos electores al ganador del estado y un elector al ganador de cada uno de los distritos del Congreso en esos estados. Los resultados de estos distritos podrían desempeñar un papel crucial en un posible empate.
¿Cómo se resolvería un empate?
Si se produce un empate de 269-269 en el Colegio Electoral, o si ningún candidato alcanza los 270 votos debido a la intervención de un tercer partido o candidato independiente, el proceso de elección se traslada al Congreso de EE.UU. Según la 12ª Enmienda de la Constitución, promulgada tras la controvertida elección de 1800, el Congreso tiene la responsabilidad de decidir el resultado de la elección presidencial en un proceso conocido como «elección contingente».
- La Cámara de Representantes sería la encargada de elegir al presidente. Sin embargo, en lugar de un voto por cada representante, cada estado tiene un voto, y para ganar, un candidato necesita la mayoría de los votos estatales. Dado que actualmente hay 50 estados, se necesitarían al menos 26 votos para obtener la mayoría en la Cámara de Representantes.
- El Senado, por su parte, elegiría al vicepresidente. En este caso, cada senador tiene un voto, y un candidato necesita una mayoría simple (al menos 51 votos de los 100 senadores) para ser elegido como vicepresidente.
Este mecanismo fue utilizado por última vez en 1824, cuando la elección no fue decidida en el Colegio Electoral y pasó a la Cámara de Representantes para su resolución.
¿Qué significa esto para los votantes?
Si bien un empate en el Colegio Electoral en 2024 no es el resultado más probable, la posibilidad de una «elección contingente» subraya la importancia de cada voto en los estados clave. Con una división política tan marcada y una campaña intensamente disputada, las elecciones de 2024 podrían entrar en territorio incierto si no hay un claro ganador en el Colegio Electoral. Esto pone de manifiesto el papel fundamental que desempeñan los representantes estatales y senadores en el proceso de elección final.