El expresidente Donald Trump se defendió de las críticas de su exjefe de gabinete, John Kelly, quien lo calificó de «fascista». En medio de una creciente polémica por comentarios racistas en un evento reciente en Nueva York, Trump aseguró: «No soy un nazi, soy lo opuesto a un nazi».

Durante un mitin en Georgia, Trump respondió a las afirmaciones de Kelly, un exgeneral de los Marines, quien había indicado que el expresidente se ajusta a la definición de fascista y mencionó que Hitler «también hizo algunas cosas buenas».

La vicepresidenta Kamala Harris respaldó las declaraciones de Kelly, subrayando que es «profundamente preocupante e increíblemente peligroso» que Trump invoque a Hitler, responsable de la muerte de millones.

El mitin de Georgia se produce en un contexto de controversia por comentarios racistas realizados por oradores en un acto electoral en Nueva York. Uno de los teloneros, Tony Hinchcliffe, hizo declaraciones ofensivas sobre Puerto Rico y se burló de varios grupos, incluyendo a latinos y afroestadounidenses.

Harris también se refirió a estos comentarios, señalando que reflejan una retórica inaceptable en el discurso político actual.

La controversia en torno a las declaraciones de Trump y los comentarios racistas de su evento en Nueva York continúa generando reacciones, mientras el expresidente busca consolidar su apoyo en un entorno electoral cada vez más polarizado.

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