La Asamblea Legislativa aprobó el martes la nueva Ley de Energía Nuclear, que regula la autorización, diseño, construcción y operación de instalaciones nucleares con el fin de generar energía nuclear con fines pacíficos. La ley recibió 57 votos a favor de los partidos Nuevas Ideas, PCN y PDC, mientras que Arena y Vamos se opusieron.
El diputado Mauricio Ortiz, de Nuevas Ideas, destacó las ventajas de la ley, incluyendo la generación de energía nuclear limpia y sostenible, la estabilidad de precios, la formación de ingenieros nucleares en el país y los beneficios económicos que esto podría traer. “La generación en las plantas se da de manera estable, por lo que el precio no es cambiante como el petróleo”, afirmó Ortiz.
Sin embargo, la diputada Marcela Villatoro, de Arena, expresó serias preocupaciones sobre los riesgos asociados a la energía nuclear, indicando que podría representar un peligro catastrófico para el medio ambiente y la salud de los salvadoreños. Villatoro criticó al presidente de la Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa (CEL), Daniel Álvarez, por minimizar los riesgos de los accidentes nucleares, citando el caso de Chernobyl y el desastre de Fukushima en Japón.
“Si cuando se inunda la calle, no saben ni qué hacer… El país es altamente sísmico. ¿Por qué estamos aprobando cosas que podrían no traer beneficios hasta dentro de siete años?”, exclamó Villatoro durante el debate.
Claudia Ortiz, del partido Vamos, también manifestó su preocupación, citando al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que advierte que cada central nuclear implica un compromiso de 100 años, desde la construcción hasta la gestión de desechos.
Por su parte, la diputada Elisa Rosales, de Nuevas Ideas, defendió la aprobación de la ley y destacó que las iniciativas de la oposición no son agendadas porque no tienen la mayoría en la Asamblea. “No se equivoque, diputada”, respondió Claudia Ortiz a Rosales, argumentando que la mayoría no está en la Asamblea, sino en la población.
La votación se llevó a cabo a las 7:29 de la tarde, marcando un paso significativo en la regulación de la energía nuclear en El Salvador, pero también desatando un intenso debate sobre los riesgos y beneficios de esta fuente de energía.