Las diputadas Marcela Villatoro, de Arena, y Claudia Ortiz, de Vamos, expresaron su preocupación y rechazo a los recortes presupuestarios anunciados para el Ministerio de Salud y el Ministerio de Educación, mientras se asignan mayores recursos a otras instituciones, como la presidencia y el ministerio de defensa.
“Es una lástima que existan recortes en carteras sociales, como educación y salud, donde se requieren más beneficios para la población. Es inaceptable que se prioricen instituciones como la presidencia o el ministerio de defensa,” declaró Villatoro. El recorte en el Ministerio de Salud será de $31.1 millones, y el de Educación alcanzará los $91.1 millones.
La diputada de Arena subrayó la necesidad de reorientar el gasto público. “Deberían priorizar el gasto y dejar de invertir en cosas superfluas, como publicidad, que no benefician directamente a la población,” agregó.
Villatoro también vinculó esta situación con lo mencionado por el presidente Nayib Bukele en su discurso de toma de posesión, donde habló de aplicar “medicina amarga”. “Al parecer, la medicina amarga está afectando a los más pobres, mientras que los funcionarios de confianza y las grandes empresas continúan recibiendo todos los beneficios,” aseveró.
Por su parte, la diputada Claudia Ortiz hizo hincapié en la importancia de enfocar el gasto público en áreas estratégicas como salud y educación para mejorar la calidad de vida de los salvadoreños. “El ramo de Defensa tiene un aumento de $52.9 millones, y del total de $314 millones, más de $200 millones son para remuneraciones, mientras que se recorta en salud y educación. Para soñar con un país mejor, debemos enfocar los recursos en la educación de calidad,” enfatizó Ortiz.
La diputada también cuestionó la narrativa de que estos sectores gozan de presupuestos históricos. “A pesar de que nos dicen que hay un presupuesto histórico en salud y educación, a mitad de año terminan haciendo recortes significativos, desviando recursos hacia otras áreas que no son prioridad. Esto convierte al Presupuesto General del Estado en una promesa destinada a romperse,” concluyó.