Este viernes, la vicepresidenta Kamala Harris visitará la frontera con México en un esfuerzo por destacar su enfoque en la inmigración, un tema en el que el expresidente Donald Trump ha logrado capitalizar la atención pública. A pesar de las amenazas de Trump sobre deportaciones masivas y la eliminación de «vías legales» para emigrar a Estados Unidos, la demócrata busca reafirmar su compromiso con una política migratoria más segura y organizada.
En un mitin reciente, Trump calificó a Harris de «incompetente, débil e ineficaz», acusándola de intentar mejorar su imagen mediante esta visita. Trump, quien continúa enfatizando una retórica de invasión y amenaza, criticó las iniciativas migratorias del gobierno de Biden, señalando que permiten la llegada de inmigrantes a través de aplicaciones y programas de patrocinio.
La visita de Harris a Douglas, Arizona, un estado clave en las elecciones, servirá para solicitar medidas de seguridad más estrictas y un aumento en la detección de fentanilo, un opiáceo que ha causado estragos en el país. La vicepresidenta también destacará la falta de acción de Trump durante su presidencia en relación con la crisis migratoria y su oposición a soluciones bipartidistas.
La campaña de Harris enfatiza que es posible garantizar la seguridad fronteriza mientras se mantiene un sistema migratorio humano y organizado. A pesar de los desafíos, las encuestas indican que muchos estadounidenses todavía ven a Trump como más capaz de manejar la cuestión de la migración ilegal.
Este viaje marca el primer movimiento significativo de Harris desde que asumió un papel más protagónico en la campaña hacia la Casa Blanca, un escenario en el que busca ganar confianza en un tema donde ha enfrentado críticas.