El Salvador cerró el 2022 con un crecimiento del 2.6 %, con lo que, por segundo año consecutivo, alcanzó un desarrollo económico superior al promedio histórico tras las afectaciones provocadas por la pandemia del COVID-19.
Según el presidente del Banco Central de Reserva (BCR), Douglas Rodríguez, esto se vio reflejado en más generación de fuentes de empleo y de ingresos, así como las exportaciones de bienes y servicios, crecimiento de las inversiones y el mantenimiento del consumo en los hogares salvadoreños.

«Todas las medidas y estrategias impulsadas por el gobierno, evitaron que los shocks económicos afectaran, de manera brusca, la economía salvadoreña y evitó una recesión», dijo el funcionario.
Asimismo, el funcionario detalló que 17 de las 19 actividades económicas que conforman el Producto Interno Bruto (PIB) registraron crecimiento durante el año pasado. Electricidad creció un 14.4%, servicios profesionales y técnicos 9.4%, construcción 8.3%, servicios administrativos y de apoyo 7.8%, actividades de esparcimiento 6.1%), transporte 5.4% y servicios del Gobierno 5.0%.
«Tras ser uno de los países más violentos del mundo, pasamos a ser el país más seguro del continente», indicó Rodríguez.
Las medidas de alivio económico para contener los efectos de la inflación mundial y los 10 impulsos económicos han contribuido a los resultados favorables en el país. Tomando como parámetro estos resultados, se prevé para el 2023 un crecimiento económico del 2 % al 3 %.