Según el análisis, las remesas alcanzaron un ingresos de $7,742 millones al cierre de 2022, cifra superior a la inversión extranjera y las exportaciones. Dichos recursos llegan al 24 % de los hogares en el país para el sostenimiento de la familia.
La Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples, el análisis del BCR detalla las remesas cumplen la función de subsistencia para las familias con menos ingresos o con un nivel alto de desempleo.
Además, los hogares receptores de remesas, un 51.3 % tiene ingresos menores a un salario mínimo, un 25.2 % entre uno y dos salarios, y un 21.7 % reporta más de dos salarios, por lo que el Gobierno estima que un 83.1 % de los hogares receptores de remesas se clasifican como no pobres y un 16.9 % como pobres.
Por lo tanto, el 49 % de estos hogares caería en el umbral de la pobreza si perdiera los ingresos de las remesas.
Por lo tanto, el Banco Central establece que el promedio de remesas fue de $311.1 al cierre de 2022, aunque hay departamentos que tienen cifras superiores como Chalatenango con un $400.3, aunque en esta zona, según el estudio del BCR, solo el 5.7 % de los hogares tiene estos ingresos; San Salvador, con un 20.3 %, tiene la mayor población receptora de remesas, pero su promedio mensual es el más bajo, en $294.3.
Por estos aporte, el BCR afirma que los hogares receptores se ven menos necesitados de participar en el mercado laboral y solo un 46.3 % reporta tener un trabajo.
Además, detalló que el 19.8 % de los hogares receptores no tiene ningún grado de escolaridad; 67.1 % tiene entre primer ciclo y bachillerato, y solo un 7.8% tiene estudios superiores, y el 17.3% de los hogares que recibe remesas no sabe leer ni escribir.
También, revela que solo un 46.3% se encuentra en con un trabajo y el resto está inactivo.
Por otra parte, el informe estima que un 83.4 % de las remesas se usa para consumo, un 3.7% para educación, un 2.5 % en ahorro, un 2.4 % para gastos médicos, y el resto en compra de vivienda.