El alcalde demócrata de la ciudad fronteriza de El Paso, Texas, Oscar Leeser, declaró estado de emergencia el pasado sábado tras reportar cientos de migrantes durmiendo en las calles, con bajas temperaturas y los miles que están siendo aprehendidos en la frontera.
Con un promedio de 2,500 detenciones diarias de migrantes, en el área de El Paso, de los cuales más de la mitad es liberada a los albergues e iglesias de la ciudad fronteriza de Texas, las autoridades locales señalaron que apenas podrían darle una alivio temporal a estas familias.
Desde el pasado fin de semana miles de migrantes han cruzado el Río Grande para presentarse ante las autoridades estadounidenses y solicitar asilo, al aproximarse la fecha en la cual el Gobierno federal deberá cesar el uso del Título 42 de expulsión expedita en la frontera.
Al respecto, Mario D’Agostino, subdirector municipal de El Paso, indicó el temor por falta de recursos para atender a un número mayor si en dado caso se termine la polémica medida, que deberá estar cancelada el próximo miércoles 21 de diciembre por orden de un juez que la consideró ilegal.
Para reducir el incremento de estadías en las estancias proporcionadas por las ONGs de la zona, D’Agostino insistió en que, a pesar de tener un plan hotelero para los migrantes, se debe pensar en procesarlos en otra ciudad donde existe una mejor infraestructura como Dallas (Texas) o Denver (Colorado).