El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que su país prevé retirarse del conflicto en Irán en un plazo de dos a tres semanas, al considerar que los principales objetivos militares ya fueron alcanzados.
Desde la Casa Blanca, el mandatario también afirmó que Washington dejará de asumir responsabilidades en la seguridad del estrecho de Ormuz, sugiriendo que otras naciones dependientes del crudo, como China o Francia, deberán encargarse de garantizar el tránsito en la zona.
En medio de la escalada, la Guardia Revolucionaria de Irán advirtió sobre posibles ataques contra empresas estadounidenses, en respuesta a la ofensiva conjunta con Israel.
El conflicto también ha impactado el transporte energético global. Irán ha restringido el paso en el estrecho y se reportó el ataque a un petrolero kuwaití en un puerto de Dubái, en Emiratos Árabes Unidos.
Trump sostuvo que las operaciones militares han debilitado significativamente a Teherán y aseguró que los daños provocados tardarían años en ser revertidos. Aunque no descartó un posible acuerdo diplomático, indicó que este ya no sería determinante tras los resultados obtenidos en el terreno.