El presidente de China, Xi Jinping, advirtió a Donald Trump que Taiwán constituye la “primera línea roja” en las relaciones entre ambos países y le pidió actuar con “máxima prudencia” respecto a la venta de armas a la isla. Pekín rechaza la independencia de Taiwán y no descarta medidas militares para evitarla.
La advertencia se produjo durante una llamada telefónica anoche, que ambas partes describieron como “positiva”. Xi subrayó que Taiwán es “el asunto más importante y delicado” en la relación bilateral y pidió que la venta de armamento estadounidense a la isla se maneje “con prudencia”.
En paralelo, el presidente taiwanés William Lai reafirmó que Taiwán “no es parte de China” y destacó que mantiene “sólidos canales de comunicación” con Washington, asegurando que Estados Unidos sigue comprometido con la estabilidad en el Indo-Pacífico.
A pesar de las tensiones por Taiwán, la conversación incluyó también temas comerciales. Trump mencionó compromisos de China para incrementar compras de petróleo, gas, motores de avión y soja, elevando la cuota de este último grano de 12 a 20 millones de toneladas como parte del acuerdo comercial de octubre pasado.
Ese mismo día, Xi también se reunió por videoconferencia con Vladímir Putin, abordando cooperación bilateral y la situación internacional tras la expiración del tratado de desarme nuclear START III entre Rusia y Estados Unidos.