El Gobierno cubano aseguró este viernes que no está dispuesto a “vender el país ni ceder ante la amenaza y el chantaje” de Estados Unidos, en medio de la escalada de tensiones regionales tras los recientes ataques militares estadounidenses en Venezuela.
El pronunciamiento fue hecho por el canciller Bruno Rodríguez, quien sostuvo el mensaje desde sus redes sociales tras participar en un acto en Caracas en homenaje a los militares y personal de inteligencia cubanos que, según las autoridades isleñas, murieron durante la operación estadounidense para capturar al presidente venezolano Nicolás Maduro.
“Los cubanos no estamos dispuestos a vender el país ni a ceder ante la amenaza y el chantaje, ni a renunciar a la prerrogativa inalienable con la que construimos nuestro propio destino, en paz con el resto del mundo”, escribió Rodríguez, reforzando que la defensa de Cuba es “un compromiso firme, categórico y demostrado”.
#EEUU pretende imponer su voluntad sobre los derechos de Estados soberanos y lleva 67 años aplicando la fuerza y la agresión contra #Cuba.
De su lado está el poderío militar descomunal y las dimensiones de su economía, más una vasta experiencia de agresión y crímenes.
Del… pic.twitter.com/BHTrdrVTbs
— Bruno Rodríguez P (@BrunoRguezP) January 9, 2026
El canciller también acusó a Washington de intentar imponer su voluntad sobre países soberanos y recordó lo que consideró décadas de política agresiva contra la isla, incluyendo sanciones económicas y episodios históricos de confrontación entre ambos gobiernos.
En el homenaje realizado en la capital venezolana, Rodríguez señaló que la alianza entre Cuba y Venezuela sigue siendo una lucha común por la liberación de los pueblos y un ejemplo para otras naciones de la región, en clara referencia a la solidaridad entre ambos gobiernos ante la acción militar extranjera.
Además de las declaraciones públicas, fuentes reportan que Estados Unidos ha reubicado dos de sus embarcaciones militares en el Caribe hacia el norte de Cuba, lo que añade un componente geopolítico a la creciente tensión entre Washington y La Habana.
La postura de Cuba se alinea con la de otros países de la región que han condenado la operación estadounidense en Venezuela, considerándola una amenaza para la soberanía de los Estados latinoamericanos.