Cilia Flores, de 69 años, fue detenida este sábado junto a su esposo, Nicolás Maduro, durante un ataque estadounidense en Caracas. Desde 2013, se desempeñaba como primera dama de Venezuela y fue presentada por Maduro como “la primera combatiente de la patria”, consolidando su papel como una de las figuras centrales del régimen.

Abogada de profesión, Flores se unió al movimiento MBR-200 liderado por Hugo Chávez a principios de los años 90, defendiendo al entonces teniente coronel tras el fallido golpe de 1992, momento en el que conoció a Maduro. Desde entonces, ha ocupado cargos clave: diputada a la Asamblea Nacional (2000, 2005, 2015), presidenta de la cámara (2006-2011), procuradora general de la República (2012) y miembro de la Asamblea Nacional Constituyente (2017).

Flores también está vinculada por Estados Unidos al narcotráfico. Dos de sus sobrinos fueron condenados en Nueva York en 2017 por intentar introducir 800 kg de cocaína en EE. UU., y en 2018, el Departamento del Tesoro le impuso sanciones económicas junto a otros altos funcionarios del gobierno chavista.

Su captura se da en el contexto de un operativo militar estadounidense de gran escala que también detuvo a Maduro, y mientras el país enfrenta tensiones políticas y acusaciones de narcoterrorismo por parte de EE. UU.

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