Un ataque ucraniano con drones en la región de Jersón, ocupada por Rusia, dejó al menos 24 muertos y más de 50 heridos, según autoridades prorrusas. Entre las víctimas había un niño, y los afectados fueron trasladados a hospitales en Crimea. La portavoz de Exteriores rusa, María Zajárova, y el expresidente Dmitri Medvédev responsabilizaron a Occidente y compararon el ataque con crímenes nazis.

Por su parte, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, denunció un ataque ruso con más de 200 drones contra infraestructuras energéticas en varias regiones del país durante Nochevieja y Año Nuevo, que dejó una víctima mortal y varias heridas. Zelenski agradeció la defensa antiaérea ucraniana y el apoyo internacional, especialmente de Estados Unidos.

En paralelo, Rusia informó que peritó drones ucranianos que supuestamente atacaron la residencia del presidente Vladímir Putin en Nóvgorod el 29 de diciembre y transferirá los hallazgos a EE. UU. La CIA no ha encontrado evidencia de que Kiev haya intentado atacar la residencia de Putin. La comunidad internacional mantiene posturas divididas: Irán y Bielorrusia condenaron el ataque, mientras Francia y otros miembros de la UE piden pruebas adicionales.

El episodio intensifica la tensión en la guerra de Ucrania, que comenzó en 2022, y marca la primera denuncia rusa de un ataque dirigido potencialmente contra el presidente ruso.

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