/Foto ITV El Salvador 

Anne Rucchetto, es una escritora de 27, escribió sobre la importancia de a quién le corresponde pagar la cuenta. Cuando empecé a salir con gente, mi madre me advirtió que “no hay nada que sea gratis”.

“Los hombres pensarán que les debes algo”, sentenció.

Sé bien que mi madre no pretendía llenarme de temor, pero su declaración me causaba preocupación cada vez que conocía a alguien nuevo. Me tomó tiempo librarme de ese sentido de obligación que sentía hacia los hombres que pagaban los US$5 que valía mi cerveza pero, desde ese momento, no volví a hacerlo.

Como una persona que ha estado saliendo con chicos desde los 14 años, he pasado mucho tiempo pensando y hablando sobre maneras de encontrar una gran pareja, así como en qué comportamientos debes fijarte cuando conoces a alguien por primer vez.

Hoy en día, buscar a alguien con quién salir es más fácil que nunca, con las apps y comunidades online para personas de todas las orientaciones, identidades y antecedentes imaginables.

Pero, ¿quién debería pagar la cuenta en esa primera cita? es una pregunta que siempre enciende una acalorada conversación.

Siempre solía adoptar la lógica de que para que las mujeres seamos tratadas igual que los hombres, debemos pagar nuestra parte y dividir la cuenta con nuestra pareja. Para asegurarme de que eso no fuera problemático, siempre sugerí salir a lugares de módico precio, restaurantes baratos y animados, boliches, recitales, parques.

Hace unos cinco años, mis amistades y maestros me plantearon ideas que me hicieron cuestionar esa estrategia.

Me abrí a escritoras feministas como Gloria Jean Watkins (conocida por su pseudónimo, “bell hooks”) que me hicieron pensar en quién se beneficia más de la actual estructura social. Ella y otras me obligaron a cuestionar la mecánica del poder a todo nivel, incluyendo en los pequeños intercambios individuales.

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